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Carencias

Mt. 8:8

Tengo un hijo entre las venas del silencio.
Unas manos hijas del anhelo.
Quizá un dolor paciente y sincero
que tuerce la virtud de los huesos.

Tengo un hijo nacido de tu sombra.
Un llanto niño de celos.
Tal vez sea el desorden de tu boca
perfecta de enero y de invierno.

Tengo un hambre de mi hijo no muerto.
Una boca tibia de tu cuello.
Jamás los ojos heridos de olvido
sanados por la fiebre de tu cuerpo.

Tengo un hijo huérfano de besos.
Un capricho salvaje de tierno.
Mi niño sufre entre las venas del silencio.
Mi hombre muere en la sangre de tu sombra.

Un silencio tuyo bastará para sanarme.
Una palabra tuya bastará para mis horas.

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